Por Merche Rodríguez
Perseguir, alcanzar y fracasar. Podría
parecer la máxima más mínima de una derrota y, sin embargo,
fracasar es un hecho positivo e incluso “merece un aplauso, porque
significa que lo has intentado”. Son las palabras de Javier Iriondo que se define a sí mismo como “un soñador incurable y
sin remedio, un aprendiz que intenta aportar soluciones en vez de ser
parte del problema y lo que verdaderamente me importa son mis propios
pensamientos, lo que yo siento y percibo de mí mismo”, asegura.
Visto así suena a egolatría
insuperable y, sin embargo, cuando ese mensaje se encaja en el
contexto preciso, la definición cobra un sentido diferente. Javier
Iriondo, autor de Donde tus sueños te lleven (Editorial Oniro) llego a la élite del deporte durante los años 80 en
Estados Unidos, como profesional del Jai Alai, un juego de pelota
vasco. Alcanzó la cima, profesional y personal, y cuando lo había
conseguido todo, de igual manera lo perdió y se perdió.
