Por Sonia Castelani

Esta vez a Vicente Molina Foix las musas no le han sorprendido escribiendo. En esta ocasión ha sido el propio poeta el que ha salido a buscarlas. Ha sido una ardua tarea, como si de una excavación arqueológica se tratara. Durante unos cinco meses ha tenido que desenterrar papeles y papeles. Revolver, conseguir, releer, revisar, recuperar…y todo en un desorden ordenado fruto de toda una vida coleccionando versos. Y ahí, entre tantas palabras bellas ha encontrado a su musa, a La musa furtiva que la colección Vandalia de la Fundación José Manuel Lara ha llevado ahora al papel.
Se trata de un volumen en el que encontramos la totalidad de la obra poética de Vicente Molina Foix, desde finales de los años sesenta, cuando fue seleccionado como uno de los “Nueve novísimos poetas españoles” de la célebre antología de Josep Maria Castellet, hasta nuestros días, incluyendo poemas del libro que actualmente prepara.
Un
trabajo en el que encontramos creaciones de sus poemarios “Los
espías del realista” y “Vanas penas de amor” entre otros
muchos.
“Estos
versos han sido todo un descubrimiento para mí. Conservo todos los
papeles de mi vida. He descubierto que tenía una gran cantidad de
poesía, porque yo no he sido un autor de domingo. Yo que soy un gran
lector de poesía, he escrito siempre, aunque he publicado poco y
todo lo guardaba, quizá por soberbia. Esto ha sido una operación de
reconstrucción del yo poético”, dice el autor.
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El autor en la sede del grupo Planeta, en Madrid. |
Más
tarde, cuenta el valenciano que tuvo la suerte de ser escogido como
uno de los nueve novísimos y a partir de ahí el éxito se hizo
imparable.
Son páginas que nos muestran al Molina Foix menos conocido al que la fama le ha perseguido sobre todo por su faceta de narrador con títulos como “Busto” (Premio Barral 1973), “La comunión de los atletas”, “Los padres viudos” (Premio Azorin 1983), “La quincena soviética” (Premio Herralde 1988) o “El Abrecartas” (Premio Nacional de Narrativa 2007). Narrativa que ha compaginado con la crítica literaria, la traducción y el cine. En 2002 dirigió la cinta “Sagitario” y en 2010 “El dios de madera”.
Todas
estas dedicaciones las encontramos de una u otra manera en esta
edición tan furtiva como furtivo se define el propio escritor.
Con
portada de Carmen Calvo, el prólogo lo ha escrito Candelas Gala.
Profesora estadounidense y estudiosa de la obra de Molina Foix que
estos días ha viajado a España para acompañar al escritor en la
presentación de este trabajo. Gala ha explicado a los periodistas la
manera en la que encontró a su “ya amigo Vicente”. Empezó a
estudiar su obra cuando ella hacía el doctorado en su país y a
partir de ahí no ha podido abandonar estos poemas. De ellos dice
Candelas Gala que son una “poesía familiar”, que el lenguaje no
se distancia del habla del día a día pero utilizado de una manera
creativa y en el que se aprecia una gran influencia de la cultura.
“En
estos versos encontramos ironía, parodia, humor agridulce, te
divierten y te dejan pensativa, Vicente lanza una mirada paródica
sobre los discursos totalitarios”. Molina Foix apoya las palabras
de Gala cuando se define así mismo: “Yo soy el primer irónico de
mí mismo”. Una ironía que cultivó también durante su estancia
en Inglaterra que tanta huella ha dejado en su pluma.
Vicente
Molina Foix pasó ocho años en este país tras abandonar Elche, su
ciudad natal, y posteriormente Madrid donde estudió Filosofía. En
Londres se licenció en Historia del Arte y ejerció como profesor de
literatura española en Oxford.
Etapas de una musa
Una
obra cronológica que se divide en seis partes en la que predomina un
análisis de las relaciones de pareja de una forma realista
apartándose del romanticismo. De la misma manera el poeta trata la
muerte, aunque con distancia y mucho más próximos son sus numerosos
poemas de animales. Letras con años de existencia que el vate no ha
olvidado: “En toda la antología reconozco mi voz, incluso en los
poemas de juventud. Ese Vicente joven no me ha parecido un extraño,
aunque me quedo con el Vicente de hoy. Soy un voyeur en el sentido
de la curiosidad. Me fijo mucho en todo, soy un paseante de la mirada
que luego me sirve mucho a la hora de escribir, porque yo no soy
abstracto, soy sensorial”.
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Vicente Molina Foix ©Planeta |
Un
viaje al pasado, a la adolescencia, a sus primeras prosas poéticas
irracionales que se detiene en su producción más reciente, en lo
que a él le gusta llamar “versos morales”. 45 años de cambios,
una “biografía literaria” de la que el autor reconoce haber
utilizado la mitad de la producción literaria que conserva.
Algunos
de estos poemas están escritos recientemente, datan del pasado año,
pero hay otros que Vicente Molina Foix no ha querido incluir en esta
recopilación. Inéditos que aparecerán en un nuevo libro en el que
trabaja y que espera publicar en uno o dos años.
El autor habla sobre su obra y su trabajo. Para escucharle, hacer clic aquí
Y aquí.
Fotos: Sonia Castelani y Grupo Planeta. Audios y texto: Sonia Castelani para El Boletín de la Semana.
Fotos: Sonia Castelani y Grupo Planeta. Audios y texto: Sonia Castelani para El Boletín de la Semana.
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